Estoy enferma: Mis ojos, normalmente unas de mis características más bonitas son ahora piscinas de compasión. Estoy sudando y no se si es por el calor afuera o lo que está dentro mi cuerpo que es un fuego. De hecho no puedo respirar para nada y trabajo duramente de escuchar a lo que la gente está diciendo. Mi voz, mi posesión más importante en mi opinión, se fue y me pone muy enojada. Cada día pasamos tiempo quejándonos y quejándonos y no damos cuento a nuestra suerte inmensa: ¡tenemos nuestra salud! ¡Que suerte hablar, cantar, conversar, discutir, respirar, comer, contestar, coquetear, y o piropear sin problema, sin pensando en nuestras acciones!, ¡es increíble! Con frecuencia doy cuenta a esta suerte pero estoy segura que se me olvidé de hacerlo mientras estaba estudiando aquí, pero ahora me voy a hacerme saludable y cuando vuelve como esta persona nueva, recordar de decir gracias cada día por mi salud.